jueves, agosto 18, 2011

"Vamos a quemar la conferencia episcopal"


¿Desde cuando la iglesia católica teme al fuego? ¡Ah!, claro, desde que dejaron de ser ellos los que quemaban... Desde que perdió el monopolio de la hoguera, esta institución no hace más que quejarse y victimizarse por cualquier crítica que se les haga. Y cómo no van a quejarse, si antes no tenían que escuchar crítica alguna, bastaba con rostizarla o torturarla para “enderezar” así a las desviadas gentes que habían perdido el rumbo y se habían alejado de los caminos acríticos “del señor”.

La iglesia está indignada, gentes “inescrupulosas” compraron una réplica barata de la piedra y le colocaron harapos de papel. Una verdadera atrocidad si tenemos en cuenta que es una piedra a la que se viste con finos encajes y vestidos de oro, todo hecho a la medida. Semejante atropello a la piedra es imperdonable, fue como vestirla con ropa americana, y eso es lo peor que le pueden hacer a una piedra tan exclusiva como esa. Pero la iglesia se desquitará, no perdonará semejante insulto. No se extrañen que el próximo año el agua bendita contenga más materia fecal que de costumbre.

Pero no veo la indignación de la iglesia por el millonario viaje del capo-dictador del vaticano al Reino Unido. Eso no les parece atroz, más bien les resulta algo justo y necesario. Las gentes hambrientas del mundo pueden esperar unos días más su ración de comida, pero el papa no puede esperar para propagar sus sandeces. ¡No! El sistema capitalista requiere de sus servicios, necesita con urgencia que se les llene la cabeza a la gente de vidas transmundanas, mejores que ésta, para que nadie proteste y deseen, abiertamente, su propia muerte.

La iglesia “del pueblo” se olvida que éste tiene hambre y derechos. Se olvida que las mujeres no necesitan pudor ni recato, sino respeto. Ellas no necesitan que un necio cargado con complejos ocultos bajo una sotana venga a medirles el largo de la enagua o que les diga con quién o quiénes, cómo, cuándo y dónde disfrutar de su sexualidad plenamente. No necesitan ellas que se les petrifique para así poder exigir derechos y respeto.

Lo peor de lo esgrimido por esta institución es el autoproclamarse “experta en humanidad”, pero basta ver su “currículum” para notar su amplia experiencia, veamos unos pocos ejemplos:
  • Responsables de uno de los peores epistemicidios de la historia, así como el peor genocidio registrado en estas tierras: la conquista de América.
  • Sus vínculos con el III Reich, y sus silencios cómplices respecto al genocidio de la Segunda Guerra Mundial. En este punto vale recordar la beatificación de Eugenio Pacelli, mejor conocido como el papa nazi (o más bien el primer papa nazi, pues el actual no se le queda atrás). El apoyo incondicional del obispo alemán Ludwig Müller a Adolf Hitler, y sus exhortaciones al pueblo alemán para que apoyara la causa nazi, pues fue un orden dictado por la mismísima idea cínica divinizada -esa que llaman dios-, al propio Hitler. No está de más recordar las fotografías de sacerdotes haciendo el saludo nazi.
  • Su cercanía a las dictaduras de seguridad nacional latinoamericanas y su declaratoria de guerra a lo poco rescatable del cristianismo: la teología de la liberación, que criticó y enfrentó a esas dictaduras asesinas, aliadas siempre de la “santa sede”. Sería bueno que como argumento para la beatificación de Wojtyla, se diga que él, con su silencio y su cercanía a estos regímenes “milagrosamente” ayudó a la desaparición de miles de personas en toda América Latina. Las juntas militares latinoamericanas, son testigos de semejantes milagros, y se lo agradecen.

No podemos, por tanto, dudar de la “experiencia en humanidad” de la iglesia católica, pues todas sus referencias son de verdaderos expertos en determinar que es lo humano y que no: Adolf Hitler, Augusto Pinochet, Francisco Franco, entre otros, son quienes mejor nos retratan el por qué la iglesia es la primera en respetar los derechos humanos de quienes así sean catalogados. Para todas/os las/as demás existe el Malleus Maleficarum.

Sus llamados a catalogar las consignas y el performance de la marcha como herejía, no son más que la muestra de una mentalidad medieval que irrumpe con violencia en este periodo del patriarcado tardío, con el claro propósito de revitalizarlo. Recordemos, como advertencia, que la mentalidad medieval nos llevó a la hoguera. Y las palabras de Francisco Ulloa sólo evidencian los berrinches de una institución que exige que se le retribuya el monopolio sobre los cerillos, y con ellos su autoridad sobre nuestros cuerpos y nuestras mentes.

La inquisición se mantiene viva mientras persistan mentalidades medievales como los de la iglesia católica. Al hablar de herejía, la iglesia católica no hace más que incitar al odio y a la “quema” de todas aquellas gentes que no se adecuen a la “voluntad divina”... la ambición de los sacerdotes.

Las nociones no son inocentes, catalogar a alguien como hereje no la hará ganadora de una canasta de víveres ni de un pase especial al parque de diversiones... ¿Qué ocurría luego de que alguien era acusado/a de herejía? Ahí les dejo la pregunta...

La consigna “Vamos a quemar la conferencia episcopal, por machista y patriarcal”, no es una incitación a la violencia o al crimen, como lo pretende hacer ver los ensotanados. Es, por el contrario, el grito contestatario, que tuvo que esperar cientos de años, de todas aquellas mujeres que fueron víctimas del femicidio cometido por estos mismos que les exigen pudor y recato. Es el grito de las principales víctimas del patriarcado que llegó al punto de condenarlas a la hoguera, por ser mujeres que no se adecuaron a la visión patriarcal de lo femenino.

Lo importante es que el mensaje de la consigna fue muy claro, pues nadie quemó la conferencia episcopal, pero sí vimos arder al machismo y la misogina católica, por eso los sacerdotes echaban fuego por la boca, por eso lanzaron incendiarias sentencias de herejía, ardió tanto su misoginia que tuvieron que solicitar a gritos el retorno de las hogueras.

Respecto al performance que se realizó en la marcha, pues mi aplauso a la actriz y al actor, fueron quienes mejor representaron la violencia del machismo católico. La iglesia se indigna y afirma que dicha actuación atenta contra la moral pública (de un pueblo mojigato). Pero nada más indignante y una verdadera afrenta a la moral pública que la jerarquía de la iglesia católica encubra a acosadores y violadores. ¿Por qué no se pronuncia al respecto la conferencia episcopal? ¿Por qué si se habla de procesos judiciales contra 2 artistas y no contra pedófilos y quienes les encubren? ¿Y los actos de corrupción financiera perpetrados por la conferencia episcopal no atentan contra la moral pública?

Los gritos de alarma, las vestiduras rasgadas, las acusaciones de herejía, las susceptibilidades a flor de piel por la marcha de las putas solo evidencian que somos una sociedad analfabeta sexual y emotiva... quizás por eso se adora tan ciegamente a una simple piedra, que no hace nada, ni siquiera cosquillas, ni aunque le pongan baterías...

Permítanme, para finalizar, recitar otra consigna que a la conferencia episcopal también indigna y le hierve la sangre: ¡Estado Laico Ya!

domingo, agosto 14, 2011

En Costa Rica "Construimos un país seguro"

- Cuando yo uso una palabra -insistió Humpty Dumpty con un tono de voz más bien desdeñoso-- quiere decir lo que yo quiero que diga... ni más ni menos.
- La cuestión -insistió Alicia- es si se puede hacer que las palabras signifiquen tantas cosas diferentes.
- La cuestión -zanjó Humpty Dumpty- es saber quién es el que manda... eso es todo.

Lewis Carroll.

Costa Rica, el país de las maravillas, ha decidido resguardar su felicidad a toda costa y por todos los medios necesarios y/o excepcionales. “Construimos un país seguro” es el lema que aparece impreso en toda la documentación oficial del Poder Ejecutivo costarricense. De entrada esta frase nos parecería irrisoria, una tontería más de la nada culta y retrógrada oligarquía nacional.

¿Quién no se apresuró a hacer mofa de la frase, aseverando que los delincuentes desestimarán cometer sus fechorías al leerla?

Quizás una frase como esta, con una fuerte esencia autoritaria, no diga nada, pues “no responde a ninguna ideología, porque no lo rige ninguna idea, sino que es justamente todo lo contrario: es el vacío del pensamiento1”. O quizás lo dice todo, pues ninguna noción es inocente.

La inocencia de la noción utilizada no está tan determinada por sus significados, sino por las intenciones de quienes la emiten. Ya lo evidenciaba Lewis Carroll en el diálogo entre Alicia y Humpty Dumpty, sobre la importancia de quién es el enunciante. Así también lo explicaba Carl Schmitt, el ius-filósofo nazi, a quien utilizaremos para comprender a los fascistas nacionales que asaltaron el poder: “el dueño del auténtico poder también está en situación de establecer por sí mismo la definición de los conceptos y los términos. Caesar dominus et supra grammaticam: el emperador también reina sobre la gramática2”.

En este caso, la noción de seguridad es la que presenta un sentido polémico, pues su lógica inmunitaria evidencia una formulación con vistas a un antagonismo concreto, es decir, está vinculada “a una situación concreta cuya consecuencia última es una agrupación según amigos y enemigos3”. Para comprender esta noción y otras de este tipo, es necesario saber a quién o quiénes “en concreto se trata en cada caso de afectar, de combatir, negar y refutar con tales términos4”.

Al presentarse como una distinción política específica entre amigo y enemigo, se tiende a la consolidación de una unidad política que no acepta disidencia alguna, por lo que cualquier protesta contra la estructura normativa de la sociedad o contra las políticas gubernamentales es visto como una muestra de enemistad y por tanto una amenaza social que debe ser combatida por todos los medios. Todos nos convertimos en personas potencialmente peligrosas y, por tanto, en objeto de vigilancia. Nuestra latente peligrosidad obliga a tomar medidas drásticas, excepcionales, para mantener el orden establecido, aunque eso implique suspender al mismo orden que se dice proteger. De ahí que “la supresión de derechos, encaminada no a la reparación del daño en un sentido amplio, sino al combate de una fuente de peligro, es lucha y -con ello- guerra5”.

En otras palabras la frase “construimos un país seguro” nos remite a la máxima protego ergo obligo, es decir que al presentarse como protectores contra las amenazas presentadas como inminentes, se arrogan el dominio de lo político, y con ello la capacidad de determinar quién es el enemigo, sobre la base del nexo indisoluble entre protección y obediencia.

De lo anterior, se llega a la conclusión que esta frase no fue ideada para combatir la delincuencia, ni su público meta son los delincuentes. Más bien está dirigida hacia una población en general a la que se le amenaza de que cualquier oposición a lo establecido se le combatirá por todos los medios que el Ejecutivo considere necesarios para mantener su dominio. En otras palabras, en su proceso de construcción y consolidación de una unidad política total, en el que se distinguirá entre amigos y enemigos, la frase no es otra cosa que una declaratoria de guerra.

Ahora bien, cabe preguntarnos ¿cómo piensan construir un país seguro? Pues muy sencillo, consolidando un Estado Policiaco-Militar que no sólo garantice el máximo de obediencia, sino también que permita reprimir indiscriminadamente cualquier disidencia.

Frente al hundimiento de la economía mundial, la administración Chinchilla hace uso del terrorismo de Estado para imponer su agenda, como lo evidencian las declaraciones del grupo económico del gobierno, tras su reunión con los representantes del Banco Central de Costa Rica para analizar la actual situación internacional. El vicepresidente Libermann sostuvo qué “A diferencia de 2008, hoy tenemos menos herramientas para mitigar los efectos de una crisis. Ante la situación fiscal actual, ampliar los gastos sería mucho más difícil, sino imposible”, concluyendo qué: “Sin reforma fiscal, los grados de maniobra son casi nulos”.

Pero sus palabras son, en realidad, las del Fondo Monetario Internacional (FMI), como lo evidencian las declaraciones de su director para el Hemisferio Occidental, Nicolás Eyzaguirre, en la X Conferencia Regional Anual del FMI, quien afirmó que Centroamérica está “menos preparada” para hacer frente al colapso de la economía mundial y, por tanto, debe fortalecer sus defensas fiscales, lo que “significa tener espacio para gastar en la eventualidad que haya una crisis”

Sin embargo, frente al miedo por un posible desplome económico por nuestro deficitario sistema fiscal, la administración Chinchilla, logra que se apruebe en un primer debate en el Congreso, que a las sociedades anónimas se les cobre un impuesto de ¢158.000 (aproximadamente $315), con el objeto de recaudar unos ¢37.000 millones anuales ($75 millones, aproximadamente) que se destinarán a la “Seguridad Ciudadana”. Impuesto que recuerda más bien al “impuesto para la defensa nacional”, por el que abogó la misma Chinchilla en lo más álgido del conflicto con Nicaragua, argumentando que el país requería “proteger” su territorio.

Pero se hace necesario contextualizar dicha suma para comprender su significado en la consolidación del Estado Policiaco-Militar. Lo recaudado anualmente por este impuesto debe sumarse a lo ya presupuestado anualmente para el ministerio de Seguridad6, que para el 2011 tiene asignado ¢157,874,000,000 (unos $320 millones), que destina la mayor parte de su presupuesto al rubro de “Seguridad Ciudadana”, ¢123,125,322,000 ($245 millones, aproximadamente). A dicho monto también se le deben agregar los $132 millones (aproximadamente unos ¢67,000 millones), como préstamo del BID destinado a seguridad, que el gobierno está solicitando su aprobación al Congreso. La suma de dinero que se destinará para el Ministerio de Seguridad irá aumentando según lo presupuestado cada año, mientras tanto, vivimos un abierto proceso desmantelamiento de las Universidades Públicas, a las que se les recorta su presupuesto, bajo la excusa de que no hay recursos para su sostenimiento.

Pero no podemos quedarnos allí, pues no son los únicos gastos en los que incurre el Estado en materia de seguridad. Debemos sumar, además, los dineros presupuestados para el Ministerio de la Presidencia en materia de seguridad: La Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional (DIS), nuestra policía política; y la Unidad Especial de Intervención (UEI), nuestras tropas especiales, entrenadas por el Comando Sur de EEUU en la Escuela de las Américas.

El Ministerio de la Presidencia tiene presupuestado para el 2011, ¢8,702,000,000 ($18 millones, aproximadamente), de los cuales el 45.51% se destina a seguridad: para la DIS el 31.76%, es decir¢2,763,704,000 ($6 millones, aproximadamente). Y el 13.75% restante a la UEI, ¢1,196,776,000 ($3 millones, aproximados).

El 54.49% restante de lo presupuestado para el Ministerio de la Presidencia es designado al rubro “Administración Superior”, que destina el 48.94%, es decir ¢ 2,320,169,000 (aproximadamente $5 millones) al Instituto Costarricense sobre Drogas (ICD), entidad encargada de la guerra contra las drogas. Lo que nos muestra que el 94.45% de lo presupuestado para el Ministerio de la Presidencia se destina también al campo de la seguridad.

También debemos sumar lo destinado al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) que para el 2011 tiene presupuestado la suma de ¢59,839,228,000 (unos $120 millones), es decir el 22.40% destinado al Ministerio de Justicia. Esto en cuanto a la siempre disposición del OIJ para reprimir violentamente, sobre todo si son estudiantes universitarios.

Tampoco podemos olvidar los dineros enviados vía cooperación internacional para el mismo rubro de la seguridad. Por ejemplo lo destinado para Centroamérica de la Iniciativa Mérida ($65 millones para cada nación centroamericana), así como lo destinado vía Iniciativa Regional de Seguridad para América Central (CARSI, por sus siglas en inglés), una extensión de la Inciativa Mérida, que inicialmente tenía presupuestado $165 millones, separados de lo destinado a la Iniciativa Mérida, para Centroamérica y su guerra contra el narcotráfico.

No podemos olvidar, al tener presente estas cifras, que estamos en un abierto proceso de militarización y de constitución de un violento Estado Policial, que se ha llegado al punto de que se den procesos de tortura y ejecuciones extrajudiciales o ajusticiamientos en nuestras cárceles; la reactivación de grupos paramilitares como “Costa Rica Libre”; ocupación militar; participación en ejercicios militares conjuntos, algunos realizados en el país. Además de un abierto y descarado saqueo de las instituciones estatales como la Caja Costarricense del Seguro Social, así como la gran cantidad de manifestaciones sociales, que reclaman sus derechos. Todo esto en contubernio con la iglesia católica costarricense, hartamente desprestigiada por sus abiertos atropellos a los Derechos Humanos y corrupción. Y por guardar silencio, la iglesia fue recompensada por el gobierno, con un nuevo concordato.

Ante este contexto, esta exorbitante suma de dinero para “seguridad”, en manos de una oligarquía entreguista, inculta y retrógrada, con abiertas intenciones militaristas y siempre anuente a aceptar cualquier invitación del Ejército de EEUU a invadir el territorio nacional, sólo evidencian que el país sí se está preparando para hacer frente al colapso mundial, específicamente a uno de sus aspectos más atroces, la guerra civil-social, que conlleva a la persecución, criminalización, violación flagrante de Derechos Humanos mediante tortura, y la eliminación sistemática de cualquier disidencia. Cabe recordar que la enemistad es la esencia de la guerra, y el Estado, por su condición de unidad política, le es atribuido inherentemente, el ius belli, es decir, “la posibilidad real de, llegado el caso, determinar por propia decisión quién es el enemigo y combatirlo7”. En otras palabras, el ius belli implica la capacidad de disposición, es decir, “la doble posibilidad de requerir por una parte de los miembros del propio pueblo la disponibilidad para matar y ser muertos, y por la otra de matar a las personas que se encuentran del lado del enemigo8”

No olvidemos que esta administración ya declaró quienes son realmente sus enemigos: “los grupos radicales” que se opongan al saqueo del país, sentando así las bases de una declaratoria de guerra civil-social y la disposición de matar/morir de cada una de las personas que conforman esta nación.

A lo anterior debemos sumar las palabras del sátrapa nacional, Óscar Arias, quien afirmó que “Gobernar es educar, no complacer”. Dicha frase no sólo evidencia su despotismo y menosprecio por todo lo “democrático”, sino que además hacen gala de una lógica del poder disciplinario presente en las peores dictaduras de seguridad latinoamericanas. Son pues, una invitación a la totalización del Estado y por ende, la represión de cualquier disidencia.

La frase “Construimos un país seguro”, no es más que el envío de un mensaje en el que “se refuerza como prejuicio la convicción de que un mundo que se desordena se puede ordenar con disciplina impuesta con represión indiscriminada9”.

Consolidando un Estado Policiaco-Militar, el gobierno se prepara para hacer frente a las consecuencias inmediatas del colapso mundial: la protesta social que aboga por alternativas.

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1Ver Zaffaroni, E. (2006) El Enemigo en el Derecho penal. Buenos Aires: Ediar. p. 78
2Ver Schmitt, C. (1932). El imperialismo moderno en el derecho internacional público. En Orestes, H. (2004). Carl Schmitt, teólogo de la política. México DF.: FCE. p. 112.
3Schmitt, C. (2009) El concepto de lo político. Trad. Agapito, R. Madrid: Alianza Editorial. p. 60.
4Schmitt, C. (2009). Op. Cit. p. 61.
5Jakobs, G; Polaino-Orts, M. (2009). Terrorismo y Estado de Derecho. Colombia: Universidad Externado de Colombia. p. 42.
6Todas las cifras son tomadas del presupuesto nacional 2011, que puede ser consultado desde el sitio de la Asamblea Legislativa: www.asamblea.og.cr
7Schmitt, C. (2009). Op. Cit. p.74.
8Schmitt, C. (2009). Op. Cit. p. 75.
9Zaffaroni, E. (2006). Op. Cit. p. 74.

jueves, junio 23, 2011

La guerra como deporte


“Si quieres tener una idea de lo que será el futuro, imagina una bota que aplasta un rostro humano... perpetuamente”.




George Orwell




En Costa Rica el cinismo vulgar del gobierno parece no tener límites. Primero hacen gala de su colonialismo mental y del nivel de entreguismo y adscripción a la política exterior estadounidense cuando para combatir, supuestamente, al crimen nos recetan “soldados en las calles”. Luego, para hacer frente a la “inminente invasión” nicaragüense nos recomendaron -previa intensa campaña nacionalista xenofóbica promilitarista- la constitución de una “Policía de Fronteras”, algo que parecería un ejército, actuaría como ejército, se equiparía como ejército, se entrenaría como ejército, pero que no sería un ejército. Ahora nos dicen que los ejercicios militares en los que participa Costa Rica son unas “olimpiadas deportivas” y no “militares”, como lo evidenció el reportaje del 17 de junio de 2011 del diario “La Teja”.

Pero si estos ejercicios son juegos olímpicos ¿Por qué son organizados por el Comando Sur de los EEUU y no por el Comité Olímpico Internacional?

Quizás la pregunta resulte ingenua, y su respuesta evidente: los juegos olímpicos antiguos implicaban la suspensión temporal de la guerra para que se realizaran, en paz, las diversas gestas deportivas. A esto se le llamó la paz olímpica. Y los juegos olímpicos modernos, también pretendían una suerte de entendimiento internacional. Muy lejos de la noción de “juegos olímpicos” nos encontramos los “ejercicios militares” que podrían definirse como el entrenamiento, prueba de estrategias y maniobras militares que serán puestas en práctica en combate real. Por tanto, mientras los juegos olímpicos pretendían una suerte de paz, los ejercicios militares son preparaciones para la guerra.

Las “Fuerzas Comando 2011” son una serie de ejercicios militares que tienen por objetivo “promover las relaciones militares-a-militares, una mayor interoperabilidad y la mejora de la seguridad regional”. Estos objetivos distan mucho de lo que pretendería una práctica deportiva. Las relaciones “mil-mil”, como lo evidencia un artículo de The Economist sobre las relaciones militares entre EEUU y Egipto, lo que pretenden es que las fuerzas armadas adopten el “american way of war” y la “filosofía estadounidense sobre las relaciones cívico-militares”. No es de extrañar que si los ejércitos tienen “enemigos en común”, estos se intercambien información, tácticas, estrategias y posters con frases motivantes como “Hang in there baby!” -que no me extrañaría hayan sido mensajes motivacionales enviados a las dictaduras militares latinoamericanas durante la guerra fría-.

La interoperabilidad es lo más “deportivo” de estos ejercicios militares, pues sí se tiene “un enemigo en común” no es de extrañar que los “atletas” trabajen en equipo. La interoperabilidad es ya una máxima militar, en cuanto los ejércitos deben tener la capacidad para actuar conjuntamente con otros ejércitos que les permita operar internacionalmente.

Respecto a la seguridad regional, no es de extrañar la preocupación por este tema tanto del gobierno y de militares estadounidenses así como de sus gobiernos aliados, como lo evidencia el interés del gobierno de Costa Rica por la constitución de un nuevo mecanismo regional de defensa, propuesta planteada por el canciller René Castro, curiosamente, en El Salvador, país anfitrión de las “Fuerzas Comando 2011”, días previos a la inauguración de estos ejercicios militares. Lo anterior nos evidencia el grado de compromiso que tiene Costa Rica con la política exterior y militar estadounidense.

Cabe destacar que la inseguridad regional ha sido promovida por los mismos EEUU que han sido los principales proveedores de armas a los narcotraficantes. En este punto es importante señalar que la guerra contra las drogas -variante latinoamericana de la guerra contra el terrorismo-, es una guerra declarada para no ser ganada. Esta guerra no pretende acabar con el flagelo del narcotráfico, pues de lo contrario no se estaría armando a los narcos y a la vez realizando entrenamientos militares conjuntos con los ejércitos. La guerra contra las drogas es, sin lugar a dudas, una “guerra civil-social americana” declarada contra las poblaciones en general, que criminaliza las protestas y las reivindicaciones sociales, que garantiza la libre explotación de recursos estratégicos por parte de las empresas estadounidenses. Ante el hundimiento del poderío estadounidense, esta potencia en decadencia tiende a enclaustrarse en el continente americano, y vigilar recelosamente los recursos estratégicos continentales se convierte en uno de sus objetivos primordiales.

“Fuerzas Comando” no es el único ejercicio militar que coordina el Comando Sur, sin embargo, resulta preocupante que estos ejercicios se realicen con las mejores 19 unidades de operaciones especiales de América Latina, que posee más de 30 países, y que Costa Rica se encuentre en la posición número 15. Cabe destacar que “Fuerzas Comando” no es el único ejercicio militar en el que ha participado Costa Rica, incluso ha sido sede de uno de esos ejercicios militares.

La representación costarricense recae en la Unidad Especial de Intervención, que de acuerdo con el decreto presidencial Nº 32523-MP referente al reglamento de organización y funcionamiento de este órgano, en su artículo 1 se estipula que este es “un cuerpo policial especializado en operaciones de alto riesgo contra actividades de terrorismo y narcotráfico” al servicio de la Presidencia de la República y del Ministerio de la Presidencia (Artículo 2) y cuyo objetivo principal es “la protección de la vida de las personas o de los bienes estratégicos o de alto valor nacional” , que se encuentra estipulado en el Capítulo IV de sus atribuciones, de las que resaltan diferentes incisos del artículo 17: a) Proteger a los miembros de los supremos poderes y dignatarios (…) Además, protegerá a los dignatarios que visiten el país, esto en coordinación con otros cuerpos policiales que intervengan; y únicamente durante el tiempo que resulte estrictamente necesario, a fin de preservar su poder de respuesta ante otras situaciones que pudieran presentarse. c) Intervendrá en operativos de alto riesgo derivados del terrorismo, del narcotráfico y en aquellas situaciones de evidente o sumo peligro para la vida de las personas o para proteger los bienes estratégicos o de alto valor nacional, de conformidad con las normas legales y operacionales que la necesidad justifique (énfasis BGH).

Lo anterior, la necesidad como justificación, recuerda a aquella máxima latina “necessitas legem non habet”, la necesidad no conoce ley, que, según Giorgio Agamben en su libro Estado de Excepción, es parte de la teoría de la excepción (dispensatio), “en virtud de la cual un caso singular es sustraído a la obligación de observar la ley” (2004:61, énfasis BGH).

Ahora bien, esta unidad está a cargo del “Zar contra las drogas”, Mauricio Boraschi, el mismo que proponía poblar nuestras calles de militares, y tiene presupuestado para este 2011 unos $2.400.000, aproximadamente, el 13.75% del presupuesto destinado al Ministerio de la Presidencia. Cifra que no se compara con lo presupuestado para la “gestión y desarrollo cultural” del país, al que se le destina unos $1.900.000, aproximadamente, el 3.11% del Ministerio de Cultura; o lo presupuestado para el Tribunal Ambiental Administrativo, al que se le destinarán, según el Presupuesto Nacional 2011, aproximadamente $1.700.000, es decir el 2.06% de lo presupuestado para el Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones.

Para concluir cabe preguntarse: ¿Qué resulta más alarmante, saber que Costa Rica está participando en los ejercicios militares “Fuerzas Comando 2011” o darse cuenta que no es la primera vez que Costa Rica participa en estos ejercicios desde que comenzaron en 2004? Para muestra, basta un clic: “FC. El Salvador 2004”; “FC. Chile 2005”; “FC. Paraguay 2006”; “FC. Honduras 2007”; “FC. Texas 2008”; “FC. Brasil 2009”; “FC. República Dominicana 2010”; “FC. El Salvador 2011”.

En fin, como para el gobierno militarista de Laura Chinchilla la “guerra es un deporte” no es de extrañar que el gobierno proponga “repensar nuestra tradición pacifista” que tal parece atenta también contra la nueva competición “deportiva” propuesta por la misma Chinchilla: “caza indiscriminada de grupos radicales”. Tal parece que la sentencia de Orwell sobre el futuro, es cada vez más real...

lunes, diciembre 06, 2010

Blanca y pura descansa la paz... ¡En paz!

Al celebrarse los 62 años de la abolición del ejército en Costa Rica, actividad a la cual no recuerdo se le hiciera tanta alharaca en años anteriores, en medio de un circo belicista, sentí que desperté en la dimensión desconocida en la que todo era al revés o era un simple simulacro.

Este se volvió un país del simulacro, “donde los habitantes se dedican a celebrar ritos y a manipular objetos y palabras sagradas, cuyo sentido y cuyo fin sin embargo han olvidado”, nos diría Giorgio Agamben. Y eso es lo ha sucedido con la democracia, la soberanía y la paz. Se han convertido en ritos y palabras sagradas sin contenido como resultado del olvido de sus sentidos y sus fines.

Primero, pienso que la palabra “democracia”, debemos escribirla ahora tachando donde dice “demo”, para que nos quede lo que realmente tenemos, “democracia”: un demos (pueblo) sin krátos (poder), un krátos (poder) sin demos (pueblo).

Tenemos una democracia que no acepta la disidencia. En la que unos hermanos sin derecho alguno se presentan como los dueños del país e imponen presidentes, fiscales, diputados/as, magistrados/as, defensores/as de los/as habitantes, contralores/as y demás, como si cambiaran de calzoncillos.
¿Cómo se pretende hablar de democracia cuando “lo democrático” es utilizado como un mecanismo de legitimación de lo represivo?

Por eso fuimos a referendo por el TLC y por eso casi caemos en el referendo del odio. Por eso también tenemos a esta señora de presidente.

¿Cómo no hablar del analfabetismo político de los/as costarricenses en este simulacro de democracia, cuando en tiempos de elecciones no se hizo mención alguna a la política exterior de los/as candidatos/as a la presidencia?

Pienso que desde esas fechas habríamos comprendido que quienes actualmente están en el gobierno nada saben de la Política Internacional, y por eso han hecho un pésimo papel.

Hablemos ahora de soberanía ya que ahora todos/as se rasgan las vestiduras en su nombre y su supuesta defensa. Nos tocaron un antes insignificante suampo y aquél caluroso “Pura Vida” -siempre acogido con cariño por los extranjeros- se convirtió con gritos de guerra en “Pura Muerte”.

Pero, ¿dónde están las vestiduras rasgadas por la pérdida de nuestra soberanía alimentaria? ¿Dónde están los gritos nacionalistas que abogan enfrentar el cercenamiento de nuestra soberanía por parte del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional? ¿Dónde están aquellas personas que se armarán para ir a defender al territorio nacional de una verdadera invasión militar de nuestro vecino del Norte, EEUU, y no de una ridícula escaramuza -la diferencia es enorme- de Nicaragua?

Hablan, gritan y ladran odiosamente la palabra “soberanía” porque nos pisaron un antes insignificante suampo, pero no se dice nada de la privatización de nuestras playas, cedidas a extranjeros.

¿Por qué no gritan soberanía por la privatización de nuestras carreteras, puertos y aeropuertos, que curiosamente son infraestructuras vitales y estratégicas, y que deberían estar siendo administradas celosamente por el Estado?

¿Por qué ahora la soberanía sí importa y no en tiempos del TLC? ¿Por qué la defensa de la Nación es la nueva convicción de los políticos y no cuando privatizan la educación, el seguro social, las comunicaciones y demás servicios e instituciones nacionales?

En realidad, me pregunto, ¿cuál soberanía se está defendiendo, si las colonias no tienen soberanía?

Viene a mi mente la cuestión con la paz.

Maldecimos a Nicaragua por su ataque a la naturaleza, pero no vemos que la “paz con la naturaleza” es una declaratoria de guerra sin cuartel que pretende, precisamente, que la naturaleza descanse en paz.

Vivimos en un país de paz en el que la presidente le declara una guerra a quienes se opongan a la destrucción del ambiente. Un país de paz en el que el gobierno hace público sus sueños mojados de ver militares en nuestras calles.

Un país que se dice pacifista y defensor de los derechos humanos pero que celebra la muerte de una persona a causa del ataque de perros.

Nos decimos pacifistas y le declaramos la guerra a Irak, país con el que no teníamos ningún “pedo existencial”.

Nos jactamos de que “bajo el límpido azul de tu -el nuestro- cielo, blanca y pura descansa la paz”, mientras nuestros cielos son sobrevolados por helicópteros militares, y un viejo avión de guerra.

Al ver este último, recuerdo los temibles “vuelos de la muerte”, que realizaba la dictadura militar argentina del “Proceso de Reorganización Nacional” (1976-1983), en los que se arrojaban la personas vivas anestesiadas al mar.

¿Pero qué paz es esta que defendemos a través de la guerra?

Sin lugar a dudas es la paz orwelliana, que es guerra. Es la paz de los predicadores de la muerte, que gritan “si vis pacem para bellum”.

La paz de los cementerios, que se plasma en los epitafios, Requiescat in pacem.

Es la pax americana, esa paz que se recordará en la historia con la escena de Barack Obama leyendo su discurso de aceptación del premio Nobel, mientras enviaba más militares a sus guerras carniceras.
Imagen que revivimos al celebrar los 62 años de la abolición del ejército, enviando más tropas de la heredera del monopolio de la violencia, a lo que ha sido presentado como un campo de batalla.

Y la paz es suspendida con la excusa de que será protegida. He aquí un punto interesante: argumentamos que Nicaragua está amenazando nuestra paz, la cual hemos decidido suspender, y declararnos en estado de guerra para defenderla.
A fin de cuentas ambas son afrentas a la paz.

Nos burlamos de Ortega porque usó Google Maps, pero ¿dónde están las risas cuando una presidente es declarada la “hija predilecta de la virgen de los ángeles” -como llaman a esa figura mítico-totémica-?. ¿Quién meditó sobre la posibilidad de que esa simple piedra asumiera el cargo de vicepresidente? ¿Por qué no nos burlamos de las puertas mágicas que quitan los pecados de quienes crucen a través de ellas?

En este sentido, resulta extraño que nos burlemos de alguien porque usó una herramienta virtual de la era de la información, mientras nosotros conservamos una mentalidad medieval en pleno siglo XXI.

Celebramos 62 años de la abolición del ejército con un enérgico entusiasmo por el restablecimiento del mismo.

La Chinchilla, empoderada, ya sabe para qué fue puesta como presidente, y no precisamente para posar en la revista Perfil. Los señores de la guerra, han dado ya su beneplácito.

El figuerismo que nos invita a que nos dejemos de “mamaditas”; el morismo que ingenuamente se presenta como la “izquierda legítima” y que no quiere que los “nicas” los vean como “los pendejos y los maricones”; la vieja guardia de liberación, los calderonistas, Monge, en un claro apego a la lógica de la guerra contra el terrorismo, no muy digno de una persona que durante su mandato abogó por la supuesta neutralidad del país, se deja decir que“se está con los invasores o se está contra ellos”.

En fin todos movilizados han dicho SÍ a la guerra. Costa Rica está sedienta de sangre.

No importa que seamos la excepción en la tendencia latinoamericana en reducción a la pobreza. No importa que hayan 700 personas damnificadas por las lluvias en zona norte y litoral Caribe. No importa que los documentos revelados por Wikileaks, los referentes a Costa Rica traten sobre política interna costarricense y que el Legislativo haya aprobado una reforma al Código Penal para sancionar delitos informáticos, en los que curiosamente, frente a esta wikileaksmania, destaque el espionaje y la intervención de la comunicaciones.

Ya no importan las corruptas concesiones. Ni los problemas judiciales de algunos/as candidatos/as a las alcaldías.

Ya nadie habla del Estado Laico, y los derechos de la comunidad GLBTT aún siguen siendo “no prioritarios” para este gobierno ahora ceñido con la guerra.

Atrás quedó la cuestión de la financiación a la Educación Superior y los planes de los sectores oligárquicos, bajo mandato del Banco Mundial, de privatizar las Universidades Públicas.

Ya nada importa, somos un país en guerra.

Y ambos gobiernos nos llevarán a la muerte absurda por mero cálculo político. Ortega solicita al Congreso nicaragüense que se le otorguen poderes de guerra y que se restablezca el servicio militar obligatorio. En Costa Rica, el ala belicista de la derecha nacional, representada por el ministro de seguridad José María Tijerino quien gustoso hizo gala de nuestro incipiente ejército nacional, ha logrado movilizar a la población, promover un nacionalismo rancio, mezclado con xenofobia y racismo. Se habla de la necesidad de restablecer el servicio militar, todos parecen pedirlo a gritos. Es lo propio de un estado de guerra, dirán.

Se ha logrado consolidar la Unidad Política, la gente, extasiada por la euforia nacionalista y el matonismo machista, pronto estará dispuesta a aceptar la consolidación del Estado Total, por eso se totaliza al “enemigo”. Y para justificar la necesidad y la permanencia del Estado Total, se le declarará una guerra al enemigo totalizado. Pero hay un enemigo interno, ya la Chinchilla lo caracterizó e hizo un llamado a la población para que se le unieran en su lucha contra los grupos radicales. Los movimientos sociales son los enemigos internos, son el verdadero objetivo a combatir y la razón para militarizar al país.

La situación se agudiza, los gobiernos se provocan.

La Chinchilla, la “Iron Maiden Tropical”, envía tropas a la frontera, tacha a Ortega de cobarde. Ella comprende ahora su papel. No fue colocada en el poder para que gobernara, ni para mandar, ni nada más que para administrar un proceso que los Arias le heredaron, y que ella está cumpliendo al pie de la letra: el restablecimiento del ejército es la última estocada a lo que queda de la Segunda República. Qué mejor forma de acabar con la Segunda República que destruyendo lo simbólico que la fundó.

No es un sueño, y a pesar de que parezca pesadilla, es nuestra realidad… Están militarizando a Costa Rica… nos encontramos en estado de guerra, la población movilizada se concentra en torno a la presidente, le dan su apoyo, hasta la misma oposición, administrada ya…

Estamos a un paso de que la violencia paranoica común de la guerra se desate y de paso a la violencia física contra ese enemigo y todo lo que representa, ya hablamos hasta de borrar a Nicaragua del mapa y en su lugar colocar el “mar de la felicidad”, una clara alusión al exterminio.

Blanca y pura descansa la paz… ¡en paz! Yo no tengo las manos manchadas de sangre, yo no me uno a la euforia nacionalista ni al matonismo machista.

En cambio usted, quien presuroso/a sacó sus banderitas guardadas para tiempos en los que juega la sele; usted, quien le da su apoyo ciego e incondicional a este gobierno en sus ansias militaristas, no importa que se diga de izquierda, universitario/a, ama de casa, empresario/a, colegial, religioso/a, humanista, etc, es usted un/a asesino/a, sus manos están manchadas de sangre.

Es por usted que la paz yace inerte, pisoteada por las botas militares, denigrada por los llamados a la guerra. ¿Quiere usted ser recordado/a como un asesino?

lunes, julio 19, 2010

Religión y guerra en Costa Rica: una unión carnal.

Para la revista de Literatura y Pensamiento PEZÓN
 
De entrada podría parecer extraña la relación entre la iglesia católica (*), el “observatorio ciudadano por la vida y la familia” y su campaña contra la población LGBT, y la entrada de buques de guerra estadounidenses a territorio costarricense. Pero una mirada atenta a ambas cuestiones nos permitirá comprender el vínculo entre estos hechos.

Una aproximación inicial nos presentaría una primera relación: la religiosidad de la oligarquía nacional, la misma que invitó a Steven Seagal para asesorarnos en temas de seguridad, pero que al final solo nos dejó alborotados. No sería de extrañar que ante el posible rechazo de Chuck Norris de venir a Costa Rica para asesorarnos también en temas de seguridad, la oligarquía nacional no le quedó de otra que considerar a los militares estadounidenses como una “alianza necesaria” para combatir un flagelo que la misma oligarquía ha fomentado.

Pero la religiosidad de la oligarquía es más que un ir devotamente a misa los domingos, como hacen algunas personas que profesan dicha religión. No, la relación entre el grupo oligárquico y el clero es mucho más carnal, al punto en el que la iglesia no sólo unge a la “emperatriz” Chinchilla (quien cumple un rol meramente simbólico, como una reina en una monarquía parlamentaria), como hija predilecta de una figura mítico-totémica de segunda categoría (en el patriarcado la mujer siempre es relegada a un segundo lugar pasivo), sino también en la invitación a los representantes de la conferencia episcopal por parte del Ejecutivo para crear una comisión que garantizará “un mecanismo permanente de relación entre el gobierno y la iglesia católica”. Ni que hablar del beneplácito, tácito, que le otorga la administración Chinchilla a la iglesia y a los grupos conservadores para que hagan y deshagan en el tema de las uniones gais y el reconocimiento de sus derechos, al afirmar que “No es una prioridad” de su gobierno, como si lo es, paradójicamente, que la comunidad internacional reconozca al régimen golpista hondureño, violador flagrante de Derechos Humanos o adscribirse incondicionalmente a la política exterior estadounidense.

Hasta este punto, ya sabemos que el papel de la “emperatriz” ha sido el posar para la revista Perfil y meditar sobre sí a la figurilla mítico-totémica a la que el patriarcado reprimió sexualmente le interesará o no ser partícipe de los “asuntos terrenales”. Además de su cercanía con la iglesia católica, cuya misión ya no consiste en la salvación de almas, sino también hacer de prestamista e inversora, ya que las limosnitas no dan para más, “por eso de la crisis” y por que “dios es una mala paga”. Sin olvidar el apoyo a su postura declaradamente homofóbica. Pero, ¿Cuál es la relación entre el discurso homofóbico cristiano-católico y la entrada de embarcaciones militares estadounidenses? La respuesta es muy sencilla: el discurso inmunitario.

Ambos discursos tienen como rasgo esencial la intrusión y/o contaminación que amenaza con disolver, penetrar, alterar, transformar y corromper lo social, la comunidad en sí misma. Ambos discursos llevan al extremo dicha amenaza, que presentan como inminente. Cabe rescatar aquí lo que plantea Eduardo Saxe en su libro Colapso Mundial y Guerra sobre este punto: “la inminencia es la última fase de la amenaza, y se confunde casi con el “peligro”. Pues la amenaza puede aumentar, con lo que las probabilidades de daño también crecen, mientras que los plazos tienden a reducirse, correspondientemente un “peligro” aparece cuando la amenaza deja de ser inminente y empieza a cumplirse y realizarse. La destrucción que trae ese creciente peligro puede ampliarse hasta afectar los componentes y relaciones básicos de las personas o entidades perjudicadas, dañadas”.

La homosexualidad y el narcotráfico son presentados, conjuntamente, como la destrucción de la vida misma y la familia. La amenaza se presenta como inminente al utilizar el abandono y la desprotección de las ideas cínicas divinizadas: dios y el estado. La muerte y la disolución de lo social se hace inminente debido a que nos hemos alejado de dios y por que el estado se ha vuelto incapaz de protegernos. En otras palabras, nos hacen creen que nos encontramos en una especie de “estado fallido”.

La sensación de desamparo tiende a provocar un estado de incertidumbre, de miedo. Erich Fromm en Miedo a la Libertad sostiene que “a menos que pertenezca a algo, a menos que su vida posea algún significado y dirección, se sentirá como una partícula de polvo y se verá aplastado por la insignificancia de su individualidad”. El miedo a la soledad y a la muerte se convierte en cotidianidad. Lo que nos relaciona es una guerra de todos contra todos al mejor estilo hobbesiano... ¡Oh! ¿Y ahora quién podrá defendernos? Cri cri cri... No, no esperen al Chapulín Colorado, que ya está en el geriátrico. Curiosamente lo que nos sacará de esa lucha a muerte, es, precisamente, otra lucha a muerte (Sí, lo sé, apesta a Hobbes). La salvación del “nosotros” implica la destrucción de los “otros” que nos amenazan.

Y es en este punto en el que hace aparición la lógica inmunitaria. El referendo del odio y la entrada de buques de guerra estadounidenses son los instrumentos que “nosotros” tenemos para inmunizarnos -protegernos- de la amenaza de los “otros”. La inmunización controlará la contaminación.

Otro ejemplo de la campaña inmunitaria de la iglesia católica es la “puerta santa” -la nueva atracción del parque de diversiones-, que garantiza para quien pase por ella, la obtención de una “indulgencia plenaria”, como si se tratase de un premio de “turno”. La esencia de la “puerta santa” es la celebración “del misterio de la vida y el matrimonio entre varón y mujer”, es decir, la reafirmación de la vida mientras se niega la vida misma y derechos a todas aquellas personas que no se adecuen a los patrones medievales de la iglesia. Pienso que no sería de extrañar que tras la impunidad concedida por el gobierno a los militares estadounidenses, la iglesia ofrezca las “bondades” de la puerta, para que los militares puedan realizar sus “andanzas” sin cargos de conciencia.

Inmunizar la comunidad implicará la constitución de una nueva comunidad con un aparato inmunitario reforzado (tremenda contradicción en cuanto la immunitas es lo contrario de la communitas). En otras palabras, para enfrentar la condición de “estado fallido” se debe consolidar un “estado total”, es decir aquél estado que protegerá la nueva “unidad política” mediante la supresión de la disidencia, declarando una “guerra total” contra un enemigo totalizado (¡Ufa! Nos embarramos de fascismo). Así nos incorporamos a una guerra sin cuartel, en el que la neutralidad no es permitida, es la lógica de la guerra contra el terrorismo, en la que sólo se aceptan dos posturas: Amistad o Enemistad; adentro o afuera, ¿están conmigo o en mi contra? Es la postura de Vittorino Girardi, obispo de Tilarán-Liberia; de Mauricio Boraschi, el zar contra el narcotráfico; de George W. Bush, quien no necesita presentación; y cuyo ideólogo no es otro que el iusfilósofo del nazismo, Carl Schmitt.

La política de inmunización es legitimada tanto divina como políticamente: La “hija predilecta” de la figurilla mítico-totémica es galardonada con un doctorado “honoris causa” por “su liderazgo en temas de seguridad humana, paz y democracia”, haciendo que la militarización se entienda como una pacificación y la suspensión del estado de derecho -estado de excepción-, para la consolidación del estado total, sea vista como la protección del mismo estado de derecho (la lógica inmunitaria afirma negando).

El no ver como una prioridad el tema de las uniones gais por parte del gobierno, y la indeterminación de la iglesia católica sobre la entrada de embarcaciones militares, evidencia la complicidad existente, esa unión carnal entre religión y guerra, ambos son mecanismos inmunitarios, que a escala mundial se refleja en el reordenamiento jurídico-político resultante de la guerra contra el terrorismo y la reevangelización propuesta por Ratzinger.

Por último, cabe destacar que las cuestiones que al comienzo nos parecían no tener vínculo alguno terminan por coincidir, curiosamente, hasta en el plano geopolítico: tanto la guerra contra el narcotráfico -”terrorismo latinoamericano”-, y la reevangelización ratzingeriana, pretenden retomar el control de América del Sur, aquella que en tiempos de las dictaduras de seguridad nacional era aliada tanto de Estados Unidos como del Vaticano.

En fin, seremos salvados por aquellos que, irónicamente, atentan contra nuestra vida. Y al final sólo nos dirán: “podéis (mor) ir en paz”.
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* Intencionalmente no se utilizan algunas mayúsculas.

miércoles, abril 14, 2010

La violencia del Ariato. Parte I: Apuntes sobre la tiranía en la democracia


La frase “Dictadura Democrática”, en el caso costarricense, surge a raíz de la “Tiranía en la democracia, presente en las declaraciones de Oscar Arias en 2005, cuando aún era candidato a la presidencia, en las que afirmaba que: "las reformas importantes como el Plan Fiscal y el TLC no avanzan. Bajo esa premisa, creo que es mejor evitar el caos y la anarquía y promover la tiranía en la democracia, es decir, un mandato claro, con un líder que sabe qué es lo quiere y quienes le pueden ayudar a conseguirlo”[1].

Si bien la frase dictadura democrática nos invita a encontrarle un sentido metafórico que nos permita caracterizar este gobierno y la forma en la que se ha conducido. Este oxímoron nos sumerge en una lógica de inmunización que elimina las contradicciones en favor del discurso de dominación.

La dictadura es completamente antagónica a la democracia, una suspende a la otra. Al utilizarla, lo que estamos haciendo es atribuirle una esencia democrática a la dictadura. De esta forma invisibilizamos el carácter despótico al impregnarlo de una esencia democrática. Anulamos la anulación de la noción de democracia que sí se encuentra en las palabras de Arias sobre la “tiranía en la democracia”.

Cuando Arias declaró que iba a promover la “tiranía en la democracia”, hacía gala de una transgresión al lenguaje. Según Marcuse: “Nombres como «libertad», «igualdad», «democracia» y «paz» implican, analíticamente un grupo específico de atributos que se presentan inevitablemente cuando el nombre se escribe o se menciona (1972: 118). En el “universo del discurso, continúa Marcuse, en el que los opuestos se reconcilian tiene una firme base para tal unificación: su provechosa destructividad” (1972:119) De ahí que, la “tiranía en la democracia” tiene como fin la eliminación de todo lo “democrático”.

Entonces, y aunque parezca extraño, “dictadura democrática” no es lo mismo, o al menos no pretende lo mismo que la “tiranía en la democracia”. La última pretende eliminar todo lo democrático: Al promover la tiranía se suspende la democracia. Mientras que la primera, por el contrario, reafirma la democracia y le atribuye un carácter democrático a la dictadura: Al colocar “lo democrático” como adjetivo estamos diciendo que “la dictadura es democrática”, y, por tanto, al ser democrática, se suspende o elimina la dictadura.

De las declaraciones de Arias resaltan 3 elementos que nos resultan interesantes: Mandato claro, “un líder que sabe qué es lo que quiere” y “quienes le pueden ayudar a conseguirlo”. Estos tres elementos nos recuerdan al periodo de la historia mexicana conocido como el “maximato” (1928-1934). Periodo en el cual el poder recayó de forma “natural” en el presidente Plutarco Elías Calles, conocido como el “jefe máximo”, quien, además, llegó a ejercer el poder de forma indirecta detrás de los gobiernos que le sucedieron.

Según John Saxe-Fernández, el continuismo o “maximato” es lo que Washington “impulsa a nivel hemisférico” (Saxe-Fernández, 2002: 137), a través de los Tratados de Libre Comercio (TLC). Ese continuismo, deseado por Washington se reflejará en la figura de Oscar Arias. El “ariato”, como he dado en llamarlo, comienza a hacerse evidente desde la Administración Pacheco (2002-2006), en la que Rodrigo Arias, “el Gran Hermano”, actuó como asesor del presidente, así como también la influencia que ejerció Oscar Arias en los diputados del Partido Liberación Nacional (PLN) de entonces.

El “ariato” se consolidará con el asalto al poder que significó la reelección presidencial. Esto en cuanto la reelección abrió “las puertas para una nueva ronda del clásico caudillismo y, con ello, la posibilidad del tipo de crisis políticas ya superadas en 1948” (Saxe, 1995: 4). Según Eduardo Saxe, “la prohibición a la reelección presidencial fue establecida para impedir la formación de oligarquías. La vigencia de la reelección también señala la oficialidad del régimen neo oligárquico” (Saxe, 2005: 316).

De ahí que si Washington impulsa a nivel hemisférico la consolidación de “maximatos” a través de TLC, no es de extrañar que Oscar Arias sea considerado como el “presidente del CAFTA”[2] (Central America Free Trade Agreement), y que los medios de comunicación destaquen su imponente forma de gobernar, sin necesidad de realizar consultas públicas. De la lucha por el TLC el ariato comprendió que para poner en práctica la “tiranía en la democracia”, y con ello imponer el TLC, era necesaria la implementación de terapias de shock, el referéndum, y la implementación de terrorismo de Estado, el memorándum Casas-Sánchez[3].

Ahora bien, surge la pregunta ¿Cómo mantener en el poder al continuismo deseado por Washington sin destruir la fantasmagoría de la democracia? En este punto el ariato fue más ingenioso que otros gobiernos de la región fieles a los designios washingtonianos: realiza un espectáculo electorero y coloca en el poder a una mujer, Laura Chinchilla, cuyo triunfo electoral es apropiado por Arias y visto como un apoyo popular a su gestión. El ariato se mantiene, Arias continúa siendo el “titiritero” por cuatro años más.

Por último, las declaraciones de Arias nos detallan, además, que “el caos y la anarquía” solo pueden ser enfrentados, con un Ejecutivo fuerte, que ha cooptado los demás poderes para alcanzar sus objetivos. Que pretende la consolidación de un “Estado Total” como único mecanismo para hacer frente al Colapso Mundial, así como a la creciente oposición, resultante de las disparidades y excesos de este sistema que se hunde. La “paz” y la “tranquilidad” sólo se conciben relacionadas al orden. Y el orden se le relaciona a la autoridad.

Sí afirmamos, por tanto, que la “tiranía en la democracia” pretendía (y así lo hizo) una suspensión de la democracia, debemos prever que al hacerlo, también se suspenden las regulaciones para evitar excesos indebidos en torno a la excepcionalidad. Sí hace veinte años Arias nos decía que los problemas de la democracia se solucionaban con más democracia. Actualmente se dio cuenta que se solucionan suspendiendo la democracia. El ariato se concibe como el poder soberano schmittiano, es decir, aquél que decide sobre el estado de excepción. En otras palabras, la “tiranía en la democracia”, que caracteriza al ariato, es “estado de excepción”, que según Agamben, es “la respuesta inmediata del poder estatal a los conflictos internos más extremos” (Agamben, 2004:25), precisamente, “para evitar el caos y la anarquía”.

Referencias.

Agamben, G. (2004). Estado de Excepción. Trad. Costa, F/Costa, I. Buenos Aires: Adriana Hidalgo Editora.

Marcuse, H. 1972. El Hombre Unidimensional. 9ª ed. Trad. Elorza, A. Barcelona: Editorial Seix Barral.

Saxe, E. (2005) Colapso Mundial y Guerra. San José: Editorial Amo al Sur.

_______ (1995). Mama Chepa: Presidenta y Reina de Costa Rica. Heredia: Impresiones Alejandrinas.

Saxe, J. (2002). La compra-venta de México: una interpretación histórica y estratégica de las relaciones México-Estados Unidos. México: Plaza y Janés

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[1]Arrieta, E. “Arias defiende tiranía en elección de diputados”. En La Prensa Libre. 3 de septiembre de 2005. http://www.prensalibre.co.cr/2005/setiembre/03/nacionales04.php última visita 12 de agosto de 2009. Subrayado nuestro.
[2]Córdoba, J. “Arias, el presidente del CAFTA”. En La República, 12 de abril de 2010: http://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?pk_articulo=35241
[3]Memorándum redactado por el entonces vice-presidente y ministro de planificación Kevin Casas y el diputado oficialista y sobrino de Arias, Fernando Sánchez. En el texto del memorándum le recomendaban a Arias la utilización del miedo para así lograr el apoyo a favor del TLC. En varias ocasiones hemos destacado que este memorándum, más allá de una serie de consejos para ganar el referéndum por el TLC, era por el contrario la explicación de cómo se tenía que gobernar de ahora en adelante.