jueves, febrero 22, 2007

La Dominación Subliminal. El Mensaje Neocon de la película Madagascar

A primera vista, una película para niños. Inocente, cargada de buen humor, que hará pasar un rato entretenido. En una segunda vista, y con un tema en específico -en este caso, la migración-, se puede llegar a identificar muchos elementos interesantes que permiten una percepción de la película desde otro ángulo, es una película para niños con un mensaje específico, el cual se puede contemplar como una sátira a la migración. Sin embargo, es aún más interesante, ver la película una tercera vez, desde una perspectiva más crítica, porque se puede llegar a encontrar elementos político-ideológicos, que si se enmarcan dentro del contexto que vivimos actualmente[1], esta película termina siendo un elemento propagandístico con un lenguaje “suavizado” que nos muestra a los Estados Unidos, como el “hegemón benevolente” (elemento que se desarrollará más adelante).

Si nos enfocamos desde el eje temático de las migraciones, se deben tener presente varios puntos: (a) los actuales movimientos migratorios no son producto de la mal llamada globalización[2], si no, por el contrario, de la globalidad de la tierra debido a procesos históricos, que inician en el Pleistoceno Inferior, hace 1,7 millones de años, producto de los procesos de hominización, y que por los cambios climáticos que se generaron, el homínido se vio obligado a migrar hacia nuevos territorios. (b) si nos basamos en los elementos jurídicos que conforman al Estado-Nación (gobierno, territorio, soberanía y población, que para efectos del tema, el más relevante) y desechando el discurso globalista que aboga, preconiza y da como un hecho la desaparición del Estado-Nación, desde mi punto de vista las migraciones no son el mejor ejemplo para explicar la desaparición del Estado, si no que, por el contrario, influye en la dinámica de debilitamiento/fortalecimiento de los Estados-Nación. Esto debido a que si de acuerdo a la teoría jurídica y al realismo clásico, la disminución de la población en un Estado, puede llegar a significar una pérdida de su cuota de poder, pero, en muchos casos, las migraciones pueden significar un aumento del poder para otro Estado[3]; (c) un elemento que podría estar relacionado con el anterior, y que se encuentra en la película, es la cuestión del nacionalismo, por lo que cabe preguntarse si en la estrategia de la “globalización”, se da una desaparición del nacionalismo. Considero que no, si bien puede darse una disminución, no creo que este haya desaparecido. En la película se pueden ver dos fenómenos interesantes con respecto al nacionalismo –suponiendo que los animales del zoológico hayan sido migrantes que llegaron a los Estados Unidos, se puede encontrar en primera instancia un sentido de no pertenencia, un deseo de retorno a su hábitat natural, por lo que podría hablar de amor a la patria (a fin de cuentas nacionalismo) y en segundo lugar, una identificación con el país al cual han llegado, y que terminan considerándose como nacionales, adoptando en muchos casos los valores sociales de dicho país, y entre otras cosas, a mi parecer se termina adoptando un nuevo nacionalismo.

Sin embargo, si suponemos que los animales son nacionales (se podría afirmar que nacieron en cautiverio, para mantener concordancia con la película), es decir estadounidenses –por su identificación como los gigantes de Nueva York- se puede ver representado en los animales a una sociedad multiétnica pero que a fin de cuentas, es estadounidense. Se torna interesante, analizar la película desde este punto de vista, porque se puede contemplar el mensaje político-ideológico (incluso militar y económico) de la película, que pretende, suavizar, normalizar, naturalizar e incluso satirizar, la dominación. Esto porque se nos presenta a los grandes animales, que, como se afirmó anteriormente, son estadounidenses, como los salvadores de los pequeños, inofensivos, vagos, subdesarrollados, tontos animales, frente a los depredadores (que podrían ser otras potencias, o simplemente algunos problemas que aquejan al mundo). Por lo que, todas las incursiones internacionales de los Estados Unidos tienen un carácter de salvaguarda para la humanidad.

Siguiendo esta línea, en la película se presenta un elemento interesante, los animales se presentan como los “gigantes de Nueva York”-alguien podría afirmar que se refiere a sencillamente a un equipo de algún deporte estadounidense- sin embargo, en escenas posteriores se les muestra como los “mancitos gigantes”, para un niño, o para cualquier persona puede parecer algo inofensivo, de hecho podrían afirmar que es estúpido catalogar esta frase como una expresión política. Sin embargo, esta frase si posee un trasfondo político-ideológico, con una gran tendencia militar. Esto porque podemos relacionarla con el concepto neoconservador (neocons) del “hegemón benevolente”. Soriano y Mora, en su diccionario neoconservador americano, afirman que los neocons alegan es benevolente porque “Estados Unidos no quiere dominar como los antiguos imperios, ni permanecer en los países que ataca, sino deponer a los tiranos en beneficio de sus propios súbditos, y asegurar la paz internacional puesta en entredicho por ellos” (2005:27). En última instancia, la retórica del “hegemón benevolente” se encuentra asociada y debe ser entendida con el concepto de la pax americana.

También, se puede encontrar otro elemento importante, con respecto a la figura del león, el rey de la selva, en otras palabras, el hegemón del sistema internacional. Si nos centramos en él, topamos con una idea dilemática, semejante a la cuestión de la lucha contra el terrorismo –es decir, para acabar con los terroristas, tenemos (el gobierno de EEUU) que ser terroristas-, esto porque, el león es un animal depredador y, siguiendo la secuencia de la película, la única manera de librar a los “animalitos” de los depredadores, es por medio de un gran animal depredador. En la película se discute este dilema, en el diálogo de los dos lemúridos, y en el cual concluyen que no hay peligro por que el león es amigable, mansito, en última instancia, y se encuentra aquí uno de los mensajes de la película: pese a ser un depredador, es un “hegemón benevolente”. Lo interesante es que, al igual que como sucede en la vida real, el discurso de la hegemonía benevolente acaba después de vencer a los enemigos, en la cual se aplican políticas de explotación y prácticamente se da una apropiación territorial (un elemento que se presta para debatir mi argumento, pero sencillamente, al ser este un breve análisis de una película, no pretendo desarrollar este punto), esto se puede encontrar en la película en la escena en la que el león vence a los depredadores y afirma que ese es su territorio y no quiere volver a verlos ahí, viene a mi mente la doctrina Monroe, que me permitiría vincular todo mi discurso hacia una localidad específica, digamos, América Latina, para asociarlo con el curso y con la Maestría.

Al localizarlo adrede en América Latina, la película transmite un mensaje, o mejor dicho una advertencia sobre las tendencias políticas que imperan en la región, principalmente en América del Sur. Se nos dice: “no muerdas la mano que te da de comer”, frase que se repite varias veces a lo largo de la película, que en una escena en específico, se presenta las graves consecuencias que sufrirán los que muerdan la mano, en otras palabras a todo aquel que se revele al poder estadounidense, le esperarán graves consecuencias, esto lo podríamos asociar al maniqueísmo discursivo de Bush, por ejemplo, si no están con nosotros, están con los terroristas.

A mi parecer, la película al igual que la inmensa cantidad, por no decir la totalidad, de lo que se produce en Hollywood, y sobre todo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, posee un fuerte contenido político-ideológico que busca manipular la opinión pública –principalmente la estadounidense- a favor de las políticas de su gobierno, y el fomento del nacionalismo para la fortificación de la potencia imperial[4]. Después de todo este análisis, y de ver la película varias veces, la conclusión a la que llego es que, esta película enmascara toda esta propaganda neoconservadora dentro de un discurso liviano sobre las migraciones, en un esquema de sátira suave e inocente, que no tiene como objetivo tratar el tema de las migraciones, sino el del adoctrinamiento político, que aceptemos de una vez por todas que ellos son “bonitos y gorditos” y que pese a ser depredadores son unos “mansitos gigantes” y que gracias a ellos podemos seguir “moviendo el bote”.
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[1] A diferencia de lo que pregonan los globalistas y cualquier otro idealista económico, el mundo se encuentra en guerra, y más específicamente en una guerra civil social (de acuerdo a los planteamientos de E. Saxe Fernández) pero además total -guerra de aniquilamiento y de destrucción natural- que acelera los procesos de colapso ecosocial mundial, que fueron producidos mayoritariamente por esta sociedad occidental patriarcal (cristiana y capitalista).
[2] Lo que se desarrollo, principalmente en la década de los noventa, fue el imperialismo suave, es decir, la tendencia por la cual se trata de “influir” (dominar, controlar) por medio de mecanismos como la cultura y el comercio a otros Estados. Y, aunque se de por mecanismos suaves, su objetivo es el mismo que del imperialismo duro o militar, la conquista de territorios y recursos para la metrópoli. Globalización fue el nombre con el cual se pretendió ocultar, normalizar, naturalizar, justificar y suavizar esa dominación. Pablo González Casanova, afirma que “...la globalización es un proceso de dominación y apropiación del mundo. La dominación de estados y mercados, de sociedades y pueblos, se ejerce en términos político-militares, financiero-tecnológicos y socio-culturales. La apropiación de los recursos naturales, la apropiación de las riquezas y la apropiación del excedente producido se realizan –desde la segunda mitad del siglo XX– de una manera especial, en que el desarrollo tecnológico y científico más avanzado se combina con formas muy antiguas, incluso de origen animal, de depredación, reparto y parasitismo, que hoy aparecen como fenómenos de privatización, desnacionalización, desregulación, con transferencias, subsidios, exenciones, concesiones, y su revés, hecho de privaciones, marginaciones, exclusiones, depauperaciones que facilitan procesos macrosociales de explotación de trabajadores y artesanos, hombres y mujeres, niños y niñas. La globalización se entiende de una manera superficial, es decir, engañosa, si no se le vincula a los procesos de dominación y de apropiación”. Pablo González Casanova. “Los indios de México hacia el nuevo milenio” en La Jornada, 9 de septiembre de 1998, p. 12. Citado por Saxe-Fernández. 1999. Globalización: crítica a un paradigma. p. 12.
[3] Claro está que, no pretendo ser intransigente, y tomar esto como un punto irrefutable, como es el caso de los globalistas que presentan a la globalización como la solución a todos los problemas de la humanidad y como un proceso irreversible e ineludible.
[4] Se debe recordar que, Estados Unidos no es un imperio, pues no posee la capacidad ni la fuerza para serlo, ni mucho menos es un hegemón fuerte, pues ha demostrado que ha perdido su influencia internacional y por ello debe recurrir constantemente al uso de la fuerza. Estados Unidos tampoco es una potencia militar invencible, esto porque es incapaz de salir victorioso en dos teatros bélicos frente a 2 países devastados y sin capacidad militar como lo es Afganistán e Irak. En realidad Estados Unidos es un hegemón en decadencia con aspiraciones imperialistas.

2 comentarios:

Literófilo dijo...

Aplausos viejo, de verdad que bueno que está tu blog, me gusta mucho y tenés toda la razón en lo que decís ahí, subliminalmente también nos quieren dominar. Saludos, te espero por mi blog.

Muñeca Rota dijo...

Que bueno!
Excelente: el Hegemon Benevolente y cierta dósis de nacionalismo subliminal en Madagascar.
Buen análisis